Vemos habitualmente a los jugadores entrando a las pistas de tenis, sin saber lo que ha pasado antes, ni cuáles son sus circunstancias personales, solo vemos el producto.
Hace unos días me sumergí en la lectura de la biografía de Andre Agassi, sin darme cuenta me fui comiendo las páginas, en la que resultó ser una lectura amable, llena de honestidad, que me dejó un mensaje lleno de humanidad.
Con el libro descubrí su historia, su ansiedad, las jugarretas que le juega su mente en el deporte durante su etapa como profesional. Su lucha diaria por encontrarse, sus dudas acerca de todo y como las va resolviendo de la mano de la gran lealtad que siente hacia la gente que quiere. Sus conflictos internos ante la competición y hacia el tenis.
Sorprende su honestidad constante al revelar su odio al tenis, que nadie termina de creerle.
En contraposición a esto, me encuentro al mismo tiempo con el documental que  Canal Plus,  le hace a Rafael Nadal, en donde nos habla de los resultados del último año y como es su mente  la que le está jugando una mala pasada, tiene ansiedad, tiene dudas sobre si va a poder competir, algo que para él es nuevo, nunca le ha sucedido antes.
Porque este atleta está recién ahora viviendo, experimentando, lo que el resto de los deportistas, o por lo menos …la mayoría sufren en su vida ante los desafíos, de manera más o menos intensa.
Y lo que me gusta y mucho de esta situación es que es un deportista de elite en activo, y lo reconoce publicamente.
Hemos aprendido que lo que tiene que ver con la cabeza, es algo que no tenemos que hacer público, no vaya a ser que nos crean locos, o nos vean débiles.
Nadal lo “normaliza”.
Es necesario aclarar que los aspectos mentales de un deportista se pueden entrenar, como se entrena su físico, la técnica o la táctica.
Cada creencia sobre sí mismo, sobre su juego, y la manera de competir, se puede transformar. Buscando recursos propios, que lo acerquen a donde quiere estar. La gestión emocional también se aprende, tener dificultades viene de la mano de crecer, la perspectiva ante las situaciones puede cambiar, y el foco de atención se puede modificar.
Cuando hacemos nuestros pensamientos a un lado, y dejamos que el cuerpo realice los movimientos para los que está preparado, no hay esfuerzo.  Concentramos la  energía, en el momento presente, anticipando el movimiento del contario,  focalizando la mente en la acción del instante.
La apertura de Agassi y Nadal, abre un camino hacia el entendimiento, que esto pasa, y se resuelve, y que de estos momentos, se sale fortalecido.
 
Laura Moreno.
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