El cariño en los equipos se nota, son esas  pequeñas acciones que te empujan a seguir con más fuerza.

Querer en el deporte no es abrazar físicamente al otro todo el rato, es aprender a demostrarle a los compañeros que te importan, y que los tienes presentes.

Como todo afecto, se requiere tiempo.

Conocer al otro. Y dejar que los otros te conozcan.

Se trata de confiar en que el otro va a dejar todo lo que tiene en el campo.

Es traspolar las risas de antes del partido al ánimo de durante.

Puede haber muchas manifestaciones de amor, la palmada en la espalda, el chocar las manos, el abrazo de gol, o el guiño de un ojo.

Volver a darle un pase, aunque se haya equivocado antes, animarla cuando la ves cansada, pegar un buen grito para espabilar los ánimos. Y muchos otros que pertenecen a la singularidad de cada persona.

Aparte de lo físico,  y de las palabras, también están los gestos y las distancias.

Cuando un compañero tuvo un error tonto que le cuesta un gol al equipo, y le dejas solo cuando te cambias en el vestuario y hay como un halo alrededor, como un prohibido acercarse, cuando tendría que ser lo contrario. Es el momento de traspasar la cerca y hacerle saber que estas con ella. Para que se recupere mas rápido, y sepa que pertenece aunque haya  tenido un día malo.

 

Como dice el gran Bielsa, QUERAMOS A LOS NUESTROS PARA QUE DEN LO MEJOR, NO CUANDO YA SON LOS MEJORES.

 

El amor sostiene, hay que acostumbrarse a utilizar esta palabra, a no tenerle miedo.

El amor sostiene, a través de la comprensión, de la empatía, de la solidaridad, del sentirse cerca. De hacerle saber al otro que estoy a su lado, y que eso no depende de su rendimiento.

Los equipos que se quieren y lo demuestran en los momentos duros, en competición y entrenamientos, son los equipos que pueden atravesar una tormenta, y seguramente saldrán fortalecidos en lo humano y deportivo.

Porque donde hay amor, y la gente sabe quererse, se crea sentimiento de comunidad, de familia. Los lazos se estrechan, se hacen fuertes y las distancias entre todos se hacen pequeñas.

 

Hay tres cosas que puedes hacer como entrenador/a.

La primera es darte cuenta  de lo que está faltando.

Cuando las personas comienzan a mirar el error del otro primero y no comienzan por mirarse a sí mismos y hacer una autovaloración, algo está fallando. No están tomando responsabilidad.

Y está dejando el deportista de quererse primero  y luego está dejando de querer  al otro.

La segunda es saber que como entrenador eres la primera persona que debe demostrarlo.

Si el otro se equivoca, y no hace lo que tú quieres, tienes que gestionar esa frustración y no machacarlo. Pregúntate cómo puedes ayudarlo, y busca si en tu discurso está faltando algo en concreto.

Y la tercera es ponerlo sobre la mesa con tu equipo  y entre todos, construir como poder demostrarlo en acciones y ponerse con ello.

 

El amor sostiene.

El amor empuja.

El afecto y el querernos nos hace fuertes.

SABER DEMOSTRARLO EN LOS MOMENTOS COMPLICADOS NOS HACE GRANDES.

 

Laura Moreno.

Foto sacada de interner. Autor desconocido.

 

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