Papel en blanco.

 

Cuando comienzan las temporadas y lo equipos empiezan a construirse.

No te invade un cosquilleo?

No sabes que va a pasar. Todo está en papel, la planificación que te curraste, los acuerdos con el staff, los calendarios si te han llegado y las disposiciones de los jefazos.

Te presentas el primer día, como con  un lienzo en blanco.

Todos los años igual.

 

Que capacidad de soñar y de ilusión nos lleva hasta allí?

 

Que nos mueve a pararnos delante de 20 personas, y hablarles de lo que queremos que pase.

Mostrarles un camino, convencerlas  de que ese las va a llevar a donde quieren estar.

Podemos estudiar, leer, hablar, intentar ponerle nombre a todo, para poder sentirnos más seguros creo, ante tanto sin asidero.

Sin embargo lo bonito de esto, es que hay cosas invisibles, que no se pueden tocar, que crean nuestro mundo.

Que crean quienes somos.

Y si , dejarme filosofar un poco sobre  este mundo tan bonito que es el deporte.

Hay cosas que se nos escapan del control que queremos tener; por ejemplo, no sabemos de manera exacta cuando nos vamos a convertir en equipo, aunque trabajemos para ello.

Porque no sucede el día marcado en el calendario, pasa cuando el grupo demuestra la madurez necesaria para que pase.

Y de golpe sientes…que todo va encajando, que te vas acercando, que te va importando lo que le pasa al otro.

Te vas involucrando. Entendiendo. Disfrutando distinto.

Es como si pisaras el camino con seguridad, aunque no hayas estado antes.

Y así una parte de la incertidumbre desaparece.

La pregunta que surge aquí es:

 

Que nos mueve como entrenadores a pararnos entre 20 personas y darles lo que tenemos?

 

Laura Moreno

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